ENSEÑANZA
Y COACHING
Hacia
un mejor juego juvenil
Por
Carlos Nallim
Oficial Coaching UAR - USR
Nos
preguntamos por que los chicos dejan de jugar al rugby
en edades tempranas? , porque los chicos no asisten a
todos los entrenamientos que el club les prepara? , porque
los chicos no mejoran en su juego?, porque el mismo no
nos resulta agradable?. Y nuestra respuesta casi siempre
es debido a que los chicos no nos supieron interpretar
todos nuestros conocimientos.
Ante esta respuesta, comenzamos a preguntarnos si la misma
es correcta. Por ello comenzamos a observar algunos entrenamientos
de juveniles.
Nos encontramos que muchas veces el DT de turno faltó
por motivos particulares y eso puede pasar; muchas veces
los elementos de práctica no son los adecuados
(pocas pelotas o pelotas viejas, falta de luz en el campo,
ausencia de césped en el mismo, mala calidad de
los elementos que se utilizan como ser escudos, bolsas
de tacles, ausencia de conos para demarcación,
exceso de planteles en un mismo campo, etc. etc), sabemos
que los mejores elementos los tienen los Planteles Superiores.
Pero más allá de esto, lo que más
preocupa es el entrenamiento y la motivación que
se le da al jugador juvenil en algunos de nuestros Clubes.
Se ven entrenamientos excesivos en el horario de práctica
(eje. 2 hs o más.), entrenamientos monótonos
y reiterativos, mucha obtención de scrum y line
aut, pocas salidas -mitad de cancha y 22 metros-, demasiado
entrenamiento físico con largos trotes durante
muchos minutos de reloj "hasta que el jugador se
ordene" y, la realidad es nuestra desorganización
como entrenador.
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Vemos
en algunos entrenamientos un "divorcio" entre los
FW y los tres cuartos y, lo que es más grave, es el
momento de la motivación para dicho jugador: se DEBE
GANAR EL FIN DE SEMANA. Todos sabemos lo lindo que es ganar
y, que el objetivo de este juego es marcar la mayor cantidad
de puntos al rival.
Pero la realidad es que quien debe ganar en un Club es la
Primera División. Si nos preguntamos quién es
el campeón de la M15 de la Unión vecina , y
preguntamos que es el campeón de M16 aún de
nuestra unión y, si preguntamos de la misma manes quien
es el campeón de M17 y M 18 de cualquier otra Unión
del País, seguramente la respuesta quede sin responder,
es decir que no es lo más importante el campeonato,
sino el desarrollo del jugador y, la victoria debe ser la
consecuencia lógica de un buen trabajo de todo un plantel
que como meta final -reitero- esta buscando el desarrollo
de un jugador y, sabemos que el mismo demora un tiempo en
años superior al que ocupa la etapa de juveniles.
Por lo dicho, lo más importante debería pasar
por dos cosas:
a)
la motivación que se le da al jugador juvenil y,
b) el tipo de entrenamiento
que se le da al mismo.
Sobre lo primero entendemos que ha quedado clara la situación,
sobre lo segundo debemos entender que el entrenador debe darle
más herramientas al jugador para poder utilizarlas
en el momento oportuno. Al final del camino tendremos un jugador
como dicen los franceses "polivalentes", es decir
un jugador que tome la correcta decisión en el momento
que corresponda.
Para ello, tal vez debamos cambiar por un lado la mentalidad
de que necesitamos divisiones juveniles campeonas y, seguramente
el modo de entrenar. Debemos utilizar tanto el método
analítico es decir aprehender el gesto, la técnica
de cada movimiento del juego, como también utilizar
el método global, de lo general a lo particular y siempre
con oposición para que el entrenamiento se asemeje
en lo que más se pueda a un partido y, de ser posible
-si las condiciones de la localidad se dan- que se juegue
un partido entre la semana con dichas divisiones.
También entendemos que los jugadores entrenarían
con mas ganas y no nos encontraríamos con deserciones
tempranas de los chicos.
Como conclusión decimos que debemos entrenar más
destrezas individuales de carrera, de manos, de pie, con mayor
cantidad de entrenamientos que se asemejen a un partido por
lo que, debemos agregar siempre oposición al mismo.
Pero no debemos aburrir al jugador por lo que debemos interrumpir
la práctica cuando el reloj ha pasado como máximo
la hora y quince minutos de la misma.
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